Sunday, August 21, 2011

La zona de confort



Por Daniel Romero Pernalete


La rutina nos atornilla en nuestra zona de confort. Nos acuna la sensación de seguridad que ella proporciona. Vida y familia, trabajo y propiedades, parecen estar a buen resguardo en nuestra zona de confort. Ella establece los límites de nuestras actitudes y conductas. Nos aislamos del país para que sus estremecimientos no nos sacudan. Decidimos no ver, ni oír ni hablar para pasar desapercibidos. Casi que nos limitamos a vegetar.

Mientras nos movemos en la zona de confort, los riesgos sólo parecen existir para otros. Las amenazas quedan afuera. Los disparos que arrebatan vidas parecen sonar muy lejos de nuestra casa. Las expropiaciones y las invasiones afectan a los chivos grandes, no a los chivatos. La represión muerde a quienes tienen el hábito de pensar por cuenta propia y en voz alta. El trabajito que tenemos desde hace una década parece conjurar el desempleo… Ni la economía ni la política nos importan. La primera es asunto de expertos. La segunda es cosa de los políticos de oficio (y muchas veces sin formación). Asumimos que no tenemos vela en ese entierro. Que no recibimos invitación para esa fiesta.

En esa zona individual de confort se mueve una buena proporción de venezolanos. A ella nos ha empujado el gobierno a punta de zarpazos y gruñidos. Y también cierta dirigencia opositora, a punta de desatinos corregibles e injustificados bostezos. Optamos por encerrarnos, mudos e inmóviles, en nuestro refugio particular. Nos hacemos los muertos para que la fiera no nos ataque. Aunque si la bestia sigue ahí, frente a nosotros, se nos puede ir futuro y vida haciéndonos los muertos.

A los gobiernos de esqueleto y músculos totalitarios les conviene que cada quien permanezca encerrado en su zona de confort. Es más fácil rasgar mil hojas una a una que tratar de romper mil hojas juntas. Les interesa tenernos a cada uno en su jaula. Podrían someternos más fácilmente.

Pero cuando los gobiernos combinan su talante totalitario con una enciclopédica ineptitud, terminan ellos mismos por estrechar la zona de confort individual. Nos empieza a salpicar el país real. La zona de confort se va encogiendo, por ejemplo, cuando asesinan a la hija del vecino para robarle un BlackBerry. O cuando a punta de pistola nos dejan sin el vehículo que compramos con mucho esfuerzo o mayor paciencia. O cuando la empresa que nos da trabajo muere abatida por el fuego artillado del gobierno. O cuando se evapora la quincena al calor de la inflación más alta del mundo. O cuando no encontramos por ningún lado la medicina que nos estira la vida. O cuando un familiar agoniza a las puertas de un hospital que no funciona. O cuando se nos veja frente a la taquilla de cualquier ente oficial. O cuando nos imponen multas por un servicio que el gobierno se ha encargado de destruir… O cuando tantas cosas

La zona de confort se va haciendo cada vez más pequeña e incómoda. Y sólo van quedando dos opciones: ofrecer nuestro tobillo para que nos terminen de cerrar el grillete, o romper los muros de la zona de confort para ejercer nuestra ciudadanía. Para comprometernos con el cambio. Para juntar nuestro esfuerzo con el de otros y buscar inéditos senderos.

Organizaciones y personas de hechura democrática tenemos una tarea esencial: abrir las puertas para la participación ciudadana. Rescatar la dimensión social de la persona. Estimular la sinergia que produce el trabajo colectivo y coordinado... No es una cuestión de gestos ni de simbolismos. Es un asunto de supervivencia: de nosotros como ciudadanos y de Venezuela como República. Pura y simple defensa propia.


Twitter: @Romeropernalete

Sunday, July 17, 2011

El menú que otros preparan

Por Daniel Romero Pernalete

Los partidos políticos venezolanos cargan con la culpa de cualquier cosa. Se les acusa de pavimentar la vía que nos condujo a Chávez. De secuestrar el derecho de los ciudadanos a decidir. De pervertir la política. De espantar los sueños y ahuyentar a la gente. Casi todo el mundo se cree con derecho a lapidarlos. Se les enjuicia por los pecados que han cometido y por los que no. Es casi un deporte que se practica en cualquier medio. Despotricar de ellos como que da caché. La historia, sin embargo, ha ratificado una y otra vez que sin partidos políticos fuertes la democracia no pasa de ser una mera ficción.

Al emitir juicios contra los partidos políticos se comete con frecuencia un error de percepción. Se iguala el papel de las organizaciones partidistas con la actuación de algunos de sus dirigentes. Se confunde la torpeza del jinete con la naturaleza de la cabalgadura.

En efecto, muchos dirigentes de nuestros partidos han cometido errores. Errare humanum est. En no pocos casos, convirtieron a los partidos en casas de empeño. En centro de oscuras maniobras y sospechosas negociaciones. Han alejado al ciudadano común de la lucha partidista. Aquél termina refugiado en una mullida indiferencia, interrumpida apenas por un incendiario discurso de sobremesa, alguna pedrada intelectual por las redes sociales o una mentada de madre frente al televisor. Pero de allí no pasa. Uno termina deambulando plácidamente por su zona de confort.

El error de percepción conduce a un error de actitud. Cuando algún partido quiere lavarse la cara, se piensa que el agua y el jabón ya están contaminados. Cuando algún otro está rompiendo el cascarón, se supone que la criatura viene con deformaciones congénitas. Cuando una organización de la sociedad civil busca reactivar el entusiasmo por la política, se la ve como hechura de ilusos… Cualquier justificación parece buena para no comprometerse.

Que cuatro de cada diez venezolanos se abstenga en toda elección es síntoma de una fatal indiferencia. Y no es excusa el hecho de que en otros países suceda lo mismo. Dejamos que otros decidan por nosotros. Aunque la acción del gobierno nos afecte a todos. Nos montamos en un barco con capitán y carta de navegación que otros escogieron. Ya habrá tiempo de caerles a pedradas, pensamos. El país, mientras tanto, continúa su marcha indetenible hacia nadie sabe dónde.

En el interior de los sectores democráticos, el panorama no es menos gris. Todo el mundo clama por elecciones primarias para escoger candidatos a cualquier cargo. Hacemos gárgaras con la participación. Nos rebelamos contra las decisiones impuestas por los partidos políticos… Pero a la hora de manifestar nuestra voluntad, preferimos quedarnos en casa. Viendo el juego desde las tribunas. Y, por supuesto, cuestionando a los jugadores, a los mánagers y al árbitro. Argumentamos que votaremos por cualquiera que salga electo en las primarias. O nos abstenemos, que es más chic. O sea, nuevamente, dejamos la decisión a unos pocos. Al final, para las elecciones definitivas, asistiremos a un almuerzo en el que se sirve un menú que otros prepararon.

Hay dos tareas complementarias que partidos, organizaciones de la sociedad civil, y grupos organizados de electores tienen por delante: repensarse y fomentar la participación. Dotar a la política de una dimensión ética. Motivar a la gente a salir de la zona de confort. A practicar ciudadanía... El agua turbia de un proyecto atrabiliario, militarista y antidemocrático, está lamiendo los pies de todo el mundo. Esa agua descompuesta se ha llevado vidas, bienes, proyectos, futuro. Estamos obligados a achicar juntos. No queda de otra: o nos salvamos unidos o nos ahogamos de a uno. La indiferencia, en este caso, es una mala decisión.

Friday, July 01, 2011

¡Diputado, a tu curul!

Por Daniel Romero Pernalete

Se instalaron en sus curules hace apenas seis meses. Unos para seguir empujando al país hacia el barranco. Otros, con la intención de detener la marcha hacia la nada. Unos y otros se presentaron, sin medias tintas, como adalides de dos formas distintas de concebir el mundo. Apenas calentaban sus asientos cuando fueron alcanzados por la epidemia del eleccionismo. Sobreestimando en muchos casos su propio arraigo en las masas, brotaron las aspiraciones personales. Unos quieren ser alcaldes. Otros, gobernadores. Pocos, presidente. Casi la mitad de la Asamblea anda mirando hacia afuera. Confieso que me importan muy poco los afanes de la bancada oficialista, puesta allí por la voluntad de un hombre. Me preocupan los de esta acera, colocados allí por la decisión de la gente y contra los más oscuros pronósticos.

Recuerdo las crudas luchas y los difíciles acuerdos para conformar el line-up de la oposición para la Asamblea Nacional. El esfuerzo unitario permitió completar el cuadro. Y el 52% de los electores apostó por esa opción. Las mañas del gobierno hicieron que esa mayoría en la calle quedara en minoría puertas adentro. Pero una minoría bregadora. Una minoría en la que cada cual debió convencer a sus partidos y a sus electores para que concurrieran a votación y, además, pulsaran su opción. Una minoría, en promedio, mucho más calificada que la otra parte. A esa minoría la pusimos allí con muchas expectativas. Para contribuir con el rescate de la institucionalidad. Para frenar la grosera discrecionalidad del gobierno. Para revisar leyes inconstitucionales y promover otras necesarias… Para muchas cosas.

Pero resulta que ahora, sin aviso y sin protesto, nuestros diputados nos quieren dejar el pelero. Por su cuenta o mal aconsejados, abiertamente o en forma soterrada, con decisión o tímidamente, han manifestado sus aspiraciones para pelear por una alcaldía, una gobernación o la presidencia. Es una decisión que, como muchos, no suscribo. Ellos, aclaro, hacen uso de un legítimo derecho. Tan legítimo como el derecho a patalear que tenemos los electores.

Me preocupa el efecto desalentador que esta situación puede tener sobre un electorado tan esquivo como el nuestro. Un electorado que ayer salió a expresar su apoyo a quien creía que podría ser un buen legislador y hoy se entera de que su elegido ya no quiere seguir cumpliendo su tarea. Es como si, después de una penosa búsqueda, contratáramos a un plomero para que corrigiera una fuga de aguas blancas y al llegar a nuestra casa nos dijera que él prefiere arreglar el electrodoméstico que falleció con el último apagón. ¡Zapatero, a tus zapatos!, decían los abuelos cuando querían que alguien se concentrara en su tarea. ¡Diputado, a tu curul!, podríamos repetir hoy.

Pienso que, por otro lado, los conocimientos, habilidades y destrezas que debe tener un buen legislador son distintos de los que deben adornar a un buen alcalde, a un buen gobernador o a un buen presidente. No simpatizo con el toerismo. Con esa manía que tienen muchos dirigentes de creer que pueden servir para cualquier cosa. Como a mucha gente, no me convencen esos medicamentos que simultáneamente curan el dolor de espalda, bajan el colesterol, potencian la virilidad y evitan la caída del cabello.

La decisión de ciertos dirigentes de llevar la bandera en cualquier elección de cualquier nivel podría ser interpretada como una expresión de una ambición personal y/o de una debilidad de los partidos políticos que, obviando su responsabilidad de generar nuevos liderazgos, deben recurrir siempre al mismo comodín. Es como si un equipo de beisbol tuviera que recurrir siempre al mismo lanzador. Sin rotación ni relevo.

El país está en coma. La democracia se nos está evaporando. La gente no es tan ingenua como algunos creen. No podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores que nos condujeron a Chávez o que nos han impedido prescindir de sus servicios.

@Romeropernalete

Monday, January 17, 2011

Frente Sucrense en Defensa de la Constitución

Documento Fundacional

La Constitución es el conjunto de normas fundamentales que acuerda un pueblo como base para la convivencia social. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), fundamentada en los principios, morales y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, dispone que la República Bolivariana de Venezuela es un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que tiene como fines esenciales la defensa y desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad. Que es un Estado Federal Descentralizado y que el Gobierno será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.

Para nadie es un secreto que el régimen actual se ha alejado, desde hace mucho tiempo, de estos principios fundamentales y constantemente pregona y trata de imponer, por todos los medios un modelo de sociedad que contradice el texto de nuestra Carta Magna, razón por la cual, como ciudadanos venezolanos y por mandato constitucional, debemos luchar por el restablecimiento de la efectiva vigencia de la Constitución, es decir, que estamos obligados a protegerla y defenderla (Art. 333 de la CRBV).

Hoy, cuando en el nuevo orden mundial se reclama mayor democracia, descentralización, modernización institucional y desarrollo económico sustentable, el régimen venezolano quiere imponer a los ciudadanos un sistema de supresión de las libertades civiles y públicas, aprovechando el control de los poderes públicos, haciendo caso omiso de los resultados de la Reforma Constitucional que fue rechazada categóricamente por los ciudadanos en el 2 de diciembre del 2007 y del último evento electoral del 26 de septiembre de 2010.

Este gobierno que se inició en 1999, tiene las siguientes características:

a) Desconocimiento absoluto del principio de separación de los Poderes Públicos, garantes del control y equilibrio que debe existir en una sociedad democrática (Art. 136 CRBV).

b) Implantación de un Estado, en el que el Presidente es Autoridad Única de la República, lo cual está en completa contradicción con los principios fundamentales de la Constitución (Art. 2,3 y 4 CRBV).

c) Excesivo centralismo, contrario a la descentralización político-administrativa contemplada en el artículo 16 de la CRBV.
d) Tutelaje de la participación ciudadana desde el propio poder central que asfixia el espíritu innovador y creativo de los actores políticos y movimientos sociales y atenta contra el espíritu y propósito de los artículos 62,67 y 70 de la CRBV.

e) Existencia de un Poder ciudadano, ejercido por el Consejo Moral Republicano, la Defensoría del Pueblo, La Fiscalía General y la Contraloría General de la Republica, que atenta contra la ética pública y la moral administrativa por permitir la intromisión en sus funciones del Poder Ejecutivo, menoscabando el ejercicio de sus atribuciones como lo establece el artículo 274 de la CRBV.

f) Un Poder Judicial sometido a la voluntad del Poder Ejecutivo que cercena a los Magistrados y Jueces de la República su carácter de imparcialidad e independencia (Art. 254 y 256 de la CRBV).

g) Hegemonía comunicacional oficial y una legislación que vulnera la libertad de expresión y de prensa consagrada en la Artículos. 57 y 59 de la CRBV.

h) Intromisión del Poder Ejecutivo en el Poder Electoral lo que facilita abiertamente el ventajismo oficial sobre el resto de las fuerzas políticas, lo cual es violatorio de los artículos 293 y 294 de la CRBV.

i) Deterioro progresivo de la Fuerza Armada Nacional mediante la politización de la misma y la instauración de una élite militar alejada de la institucionalidad democrática, prevista en el artículo 328 de la CRBV.

j) Indiscriminada ola de confiscaciones que atenta contra el derecho a la propiedad privada y la iniciativa individual, lo cual atenta contra el espíritu y propósito de los artículos 112 y 115 de la CRBV.

k) Alarmante inseguridad, de la integridad física y de los bienes de las personas, producto de la falta de políticas públicaspara detener este flagelo social, la cual es violatorio del artículo 55 de la CRBV.

l) Vinculación con centros foráneos, afines a gobiernos autoritarios, dictatoriales y/o terroristas, lo cual constituye una violación flagrante al Preámbulo y artículo 1 de la CRBV.

m) La designación de funcionarios de los poderes públicos sin cumplir con los requisitos y procedimientos establecidos en la Carta Magna.

Ante esta situación planteada, las fuerzas representativas de nuestra entidad federal hemos decidido presentar públicamente el FRENTE SUCRENSE POR LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN, con la finalidad de aglutinar a todos los ciudadanos para cumplir con el deber de proteger y defender el Estado Social de Derecho y de Justicia, contemplado en nuestro texto constitucional.

Nos hemos planteado, además, encarar el presente con la visión y la perspectiva de un futuro promisorio en el que reine la paz, la concordia y la reconciliación entre sus moradores, en el marco de un clima de respeto, justicia, libertad y convivencia democrática, que haga posible el bienestar, el progreso y la prosperidad de todos los conciudadanos.

En tal sentido, nuestros esfuerzos están orientados a contribuir en la construcción de:

1) Un país de libertad y democracia, cuyo gobierno sea efectivamente democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables, con un profundo respeto por el derecho de las minorías y de la libertad de expresión.

2) Una sociedad con igualdad de oportunidades y acceso equitativo a los servicios sociales necesarios para progresar y tener una vida digna.

3) Un sistema de protección integral óptimo que garantice la salud, vivienda, educación, acceso al empleo y pensiones que proporcione una existencia digna y decorosa que garantice la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

4) Un Estado eficiente creado y sustentado por la sociedad que fortalezca la democracia de partidos y la división e independencia de los poderes públicos.

5) Una administración pública organizada con base en el principio de descentralización para situar cada gestión en la instancia más cercana a los ciudadanos

6) Un poder legislativo que sancione instrumentos justos y en consonancia con las necesidades de los ciudadanos y ejerza su potestad contralora sobre las demás instancias del Estado.

7) Un sistema de justicia independiente que garantice la equidad en la aplicación de las leyes y genere la justicia necesaria para la seguridad de bienes y personas.

8) Un aparato productivo adaptado a los tiempos de la globalización que sea capaz de generar los bienes y servicios que demanda la población, y que garantice empleo estable para la población trabajadora.

9) Un sistema de educación integral de calidad. Garantías para acceder y permanecer en él, para así alcanzar las metas de desarrollo humano y superar la pobreza.

10) Una política justa y activa de gasto social que mejore la eficiencia del accionar público mediante transferencias sociales que eleven y sustenten el alcance y penetración de los programas públicos y privados de apoyo social para la prosperidad y la inclusión.

11) Una Fuerza Armada Nacional institucional orientada a la integridad, la independencia, la soberanía y el desarrollo de la Nación.

En Cumaná a los 15 días del mes de Enero del año 2011.

Wednesday, March 10, 2010

Para mañana es tarde

Daniel Romero Pernalete

Para distanciarse sólo hace falta la voluntad de una de las partes. Para unirse, la de todas. La unidad opositora, de cara a las elecciones de septiembre, no es, por lo tanto, un proceso sencillo. Las buenas y las torvas intenciones se entrecruzan. Las viejas y las nuevas aspiraciones colisionan. Salen a relucir antiguas mañas. Los codazos y las zancadillas se ponen de moda. El venezolano de a pie, descontento e incrédulo, observa… y espera.

Puertas afuera, el país se encabrita. Crecen las deserciones oficialistas. Se hacen visibles las decepciones del pueblo llano. No hay muchas puertas abiertas para acoger a los que abandonan la ilusión convertida en desastre que el presidente vende. Parece que se quedarán allí, en una especie de limbo político. Sin aquí y sin allá. El descontento corre por las calles y nadie se detiene a recogerlo.

El país democrático exige acercamiento. Necesita entendimiento. Reclama unidad. Por cualquier vía: por el consenso o por competición abierta. Más de una gobernación y varias alcaldías se vistieron de rojo en las elecciones regionales por la terquedad de algunos dirigentes que se atoraron con sus propias ambiciones. Reincidir en esas mezquindades es un error que ni el presente ni el futuro perdonará. Si cada quien se centra hoy en sus cálculos a futuro, no habrá futuro sobre el cual calcular.

El presidente, su partido y su proceso andan aporreados. Los números, a los que es tan afecto el presidente, le quitan el sueño y la poca sindéresis que carga consigo. Pero eso no basta para que la oposición democrática gane el combate electoral que se avecina. Hace falta el remate al arco. El golpe a la mandíbula. O, mejor, el tercer strike. Y la fuerza de ese último esfuerzo depende de la capacidad que tengamos para unirnos.

Unirnos no significa borrar las diferencias. Ni imponer un pensamiento único. Se trata simplemente de empujar en una misma dirección, con un mismo objetivo. No importa que en nuestra testa o en nuestro pecho moren visiones y pasiones diferentes. Ya habrá tiempo para contrastarlas. Se trata de ofrecer a la creciente disidencia una trinchera desde la cual pelear por el futuro y detener la regresión histórica y social que el chavismo representa.

Conquistar la Asamblea Nacional abre la posibilidad de recuperar espacios para la institucionalidad y la libertad. Para la tolerancia y el respeto. Para la civilidad y el progreso…. Hay que empezar cuanto antes a desfacer entuertos… Para mañana es tarde.

Thursday, August 27, 2009

Chávez y Chomsky

Daniel Romero Pernalete

Es costumbre de autócratas y tiranuelos darse de vez en cuando un baño de prestigio con los desinformados halagos de algún intelectual superficial y demodé. Es como si se sentaran debajo de una gárgola a recibir un chorrito de babas que remueva el sucio de su cochina imagen.

Más de un “pensador” bien publicitado ha venido por estos lados a lamerle las botas a Hugo Chávez. El gobierno los invita y les paga pasaje y estadía. Los microfoneros del oficialismo le extraen algunos piropos para el paticorto proceso revolucionario. Se los llevan a Chávez para que les sobe el lomo. Una vez alcanzado el egolátrico orgasmo presidencial, montan rápidamente al invitado en un avión para que no alcance a percibir la podredumbre del régimen ni la protesta cotidiana de la ciudadanía.

El último desubicado que anduvo por aquí en esos menesteres fue Noam Chomsky, cuyo pensamiento lleva tiempo encallado en las riberas de los años sesenta. Entre la sarta de estupideces que soltó, destaca la afirmación de que en Venezuela, con la conducción de Hugo Chávez, se está creando “un nuevo mundo… un mundo diferente… un mundo posible”.

¿Un mundo nuevo? ¡Qué nuevo va a ser un mundo inspirado en una mezcla de estalinismo y fascismo, las más perversas concepciones políticas del siglo pasado! ¡Qué nuevo va a ser un mundo que toma por modelo el trágico experimento de los Castro en Cuba! ¡Qué nuevo va a ser un mundo inspirado el pensamiento retrógrado y banal de un fracasado como el Ché Guevara o de un asaltante de caminos como Ezequiel Zamora!

¿Un mundo diferente? ¡Qué diferente va a ser un mundo en el que se reedita sin rubor el más rastrero culto a la personalidad! ¡Qué diferente va a ser un mundo que amplifica las más aberrantes prácticas del caudillismo latinoamericano! ¡Qué diferente va a ser un mundo que privilegia la muerte y utiliza la guerra a manera de comodín! ¡Qué diferente va a ser un mundo en el que el clientelismo y el paternalismo estatal se empeñan en quebrar la dignidad de los desamparados!

¿Un mundo posible? ¡Qué posible va a ser un mundo diseñado sobre el débil e inestable andamio de los ingresos petroleros! ¡Qué posible va a ser un mundo que descansa en la represión cotidiana de unos cuerpos armados contra una colectividad en proceso de creciente alebrestamiento! ¡Qué posible va a ser un mundo en el que los trabajadores, creadores de toda riqueza, son sistemáticamente atropellados! ¡Qué posible va a ser un mundo que se mueve por la voluntad de un psicópata, megalómano e ignorante!

Ojalá pudiera el Chomsky sondear la opinión que sobre ese mundo nuevo, diferente y posible tienen los familiares de los miles de muertos que en estos diez años ha dejado la violencia que el presidente alienta con sus discursos. O los familiares de los presos políticos encerrados por una justicia que cambió birrete por cachucha roja. O a los padres que sacuden su rabia en la calle frente a una Ley de Educación que pretende fabricar idiotas en masa.

Que sondee Chomsky la opinión de los miles de desempleados que han dejado sin pan las irracionales decisiones económicas del gobierno. O de las innumerables víctimas de la lista del diputado Luis Tascón. O de las amas de casa que lidian diariamente con el precio y la escasez de los artículos de primera necesidad. O de las mujeres que paren en las aceras. O de los indígenas que exhiben su miseria en cualquier semáforo de cualquier ciudad.

Da lástima que personas como Chomsky inviertan la poca reputación que les queda en justificar, sin conocimiento de causa, regímenes autocráticos, militaristas y totalitarios como el de Hugo Chávez y los vagabundos que lo secundan.

Sunday, August 02, 2009

Juzgar el vino por el barril

Daniel Romero Pernalete


Triste papel ha desempeñado la OEA en los últimos tiempos. Para algunos críticos de cuidada pluma, ese organismo ha degenerado en un sindicato de gobernantes, presto a las solidaridades automáticas. Para otros, de escritura más gruesa, se ha convertido en un prostíbulo político en el que se compran y se venden afectos y principios.

Deplorable ha sido la actuación de José Manuel Insulza como Secretario General de la OEA. Sabedor de que los once votos que Chávez controla marcan la diferencia entre seguir en su puesto o hundirse en su natural insignificancia, no ha tenido escrúpulos en escuchar por un solo oído o mirar a través del cristal que el gorila venezolano le impone.

Completa el gris escenario la manada de indeseables agrupados en el ALBA, beneficiarios directos del proceder cobarde de Insulza y de la OEA. Por ahí andan, pontificando sobre democracia y libertad, el dictadorcillo hereditario de Cuba, el borrachín pederasta de Nicaragua, el cocalero disléxico de Bolivia, el idiota ilustrado de Ecuador y, por supuesto, el macho alfa del grupo, Hugo Chávez.

Bobos y vivos encontraron la forma de cubrir sus desnudeces, sus mezquindades y sus propósitos. Santifican la fachada democrática e ignoran el contenido. Vigilan la forma y no miran el fondo. Basta que algún individuo conquiste el poder a través de los votos (fraude y trampas incluidas), para que tenga la bendición de la OEA y el derecho a hacer lo que le venga en gana.

No importa si, una vez en el poder, los presidentes se dedican a destruir la democracia, a anular la independencia de poderes, a criminalizar la disidencia, a restringir la libertad de expresión, a incrementar las penurias de sus ciudadanos, a enterrar la alternabilidad, a alimentar la corrupción, a crear un sistema electoral que les permita perpetuarse en el poder, a violar sistemáticamente la Constitución

La OEA e Insulza se conforman con constatar la legitimidad de origen. Les importa un pepino lo que los juristas llaman la legitimidad de desempeño… Para beneplácito de los pandilleros del ALBA, por supuesto.

La OEA, Insulza, y hasta la Unión Europea y el dandi de ébano norteamericano, están más preocupados por la apariencia que por la esencia de los regímenes latinoamericanos… Eso equivale a evaluar la calidad de un libro por las tapas. O el valor de un producto por su envoltura… Se está juzgando el vino por el barril.

Cuando depusieron a Zelaya, salieron todos en procesión a llorar el mismo llanto de Chávez y sus maromeros. Pero han hecho y siguen haciendo caso omiso a las documentadas denuncias sobre las violaciones a la Constitución y a la democracia que vienen ocurriendo en Venezuela.

Ni los vivos ni los bobos quieren darse por enterados: mucho ha ido el cántaro a la fuente... y de cántaros rotos está llena la historia.