Sunday, March 02, 2014

Su paz y nuestra paz


Daniel Romero Pernalete
 

Los ciudadanos andamos exigiendo la paz. Al gobierno le ha dado por ofrecer la paz. Esas ganas de paz, sin embargo, no terminan de encontrarse. La razón, pienso yo, es muy sencilla: la paz que el gobierno ofrece no es la misma que demanda la gente... La paz del gobierno es la paz del ciudadano vejado y olvidado que se queda callado. La paz del muchacho asesinado cuyos deudos procesan en silencio su duelo. La paz del estudiante domesticado por una dádiva o una promesa. La paz de la señora que soporta resignada siete horas de cola para comprar dos pollos. La paz del periodista que sólo escribe lo que al gobierno le parece sabroso. La paz del militar que con su carro nuevo le pasa por encima al artículo 328 de la Constitución. La paz del empleado público que a cambio de un salario renuncia a su derecho de pensar libremente. La paz de una justicia prepago que cobra bien caros sus servicios. La paz del indiferente que se niega a salir de su zona de confort. La paz de unos medios de comunicación que ven por un solo ojo y escuchan por un solo oído. Una paz que descansa sobre tanques y fusiles. Una paz que se alimenta de muerte… Queremos otra paz. La paz que le permita al ciudadano usar a plenitud su derecho a la vida. La paz de la madre que tiene la certeza de que su hijo regresa cuando sale a la calle. La paz que inspiran unas Fuerzas Armadas al servicio del país. La paz de quien puede opinar lo que quiera sin temor a represalias. La paz que le dé al emprendedor la confianza necesaria para generar bienes, servicios y empleos. La paz del estudiante que ejerce libremente su derecho al futuro. La paz de una población civil divorciada de las armas. La paz de quien gana su sustento sin vender su conciencia. La paz que asegura el acceso, a tiempo y  sin incertidumbres, a lo que la familia necesita para vivir con dignidad.  La paz que proviene del reconocimiento del otro y el respeto a su visión del mundo. La paz que permita, en suma, el pleno ejercicio de nuestros derechos constitucionales. Una paz sustentada en  la justicia. Una paz que privilegie la vida.


(02-03-2014)

Sunday, April 07, 2013

El encuentro (narrado por el pajarito)



El encuentro
 (Narrado por el pajarito)


Por: Daniel Romero Pernalete


Primero me presento. Soy un humilde pajarito de Sabaneta que ha sido arrastrado al torbellino de la fama por el cerebro calenturiento de un tipo que se hace pasar por presidente y quiere venderse como candidato. Me informaron que ese señor anda dando una versión tergiversada de nuestro encuentro. Yo soy un pájaro serio y voy a dar la mía…  Hace poco construí un nidito sobre el techo de una estructura de madera (luego supe que era una capilla). Una de estas mañanas andaba yo por ahí, revoloteando de mango en mango, cuando mi compañera de vida sentimental (¿así es como se dice cuando uno vive arrejuntado?) me avisó que a la capilla había entrado un tipo grandotote, con cuerpo de toro (después escuché que la cabeza era de pollo). Sentí que el nido corría peligro y me apersoné (mejor dicho, me apajareé) al sitio. Traté de intimidar al intruso con varios vuelos rasantes sobre su cabeza (abundosa en cabello y pobre de ideas, como me enteré más adelante). Me paré sobre una viga y armado de valor lo conminé con mis trinos a abandonar el lugar: le dije en lenguaje de pájaro: “¡Con mi nido no te metas!”…  Esperaba un bramido espeluznante de aquella enorme mole. Pero en lugar de eso me miró con cara de pendejo y se puso a silbar. Traduje su silbido: “Te amo, camarada, y daría mi vida por ti”… La respuesta me sorprendió (se perdió ese nepe, me dije para mis adentros)… Y el tipo dice la verdad cuando afirma que lo miré raro. Mis razones tenía.  Así que alcé vuelo y me perdí… “¿Qué pasó?”, preguntó mi compañera cuando me vio llegar. “No me lo vas a creer, le dije. Tuve un encuentro con un ser medio extraño: con cuerpo de toro, cabeza de pollo y  trinar de pajarita en celo”.

Friday, March 08, 2013

Modus Jodiendi



MODUS JODIENDI

Daniel Romero Pernalete.

Mentira tras mentira. Farsa tras farsa. Burla tras burla. Así manejaron sus segundones el ocaso vital de Hugo Chávez. Dosificaron mentiras para amortiguar el impacto del proceso final sobre sus seguidores. Montaron farsas para calmar la inquietud de mucha gente. A punta de burlas, exprimieron y exprimen políticamente la ingenuidad de medio país… Mintieron cuando lo anunciaron sano, apto para una campaña electoral que terminaría sacándolo del juego. Mintieron sobre la evolución de la enfermedad… Montaron una farsa con dudosos testimonios orales y fotográficos. Enfermeras que lo vieron caminando. Gobernadores que lo percibieron rozagante. Editores que escucharon fotografías. Fotos trucadas que cualquier muchacho pudo hacer mejor… Se burlaron de todo el mundo con comunicados etéreos y declaraciones contradictorias. Que si Chávez hacía ejercicios pero estaba entubado.  Que si sostenía reuniones de cinco horas pero respiraba asistido. Que si agonizaba en el Hospital Militar pero ningún familiar estaba cerca… Al final, nadie sabe cómo falleció. Ni cuándo. Ni dónde. Ni por qué. Las declaraciones del Jefe de Casa Militar sobre los últimos momentos del paciente, abundosas en detalles sobre un asunto que se ha mantenido en el más abusivo secreto, inspiran más sospechas que certezas… Presionados por lapsos y estudiantes, se vieron obligados a  anunciar el deceso entre pucheros ensayados y tristezas fingidas (el llanto de la calle si fue real). Pero la burla continuó, con tácticas habaneras que ya no caben en un mundo con los ojos, los oídos y las voces de las redes sociales. Pusieron a miles de seguidores a caminar siete kilómetros detrás de un féretro sin cuerpo y un vicepresidente-candidato sin escrúpulos… Y cuando creíamos que bajaba el telón de esta lúgubre representación, nos salen con el morboso anuncio  del embalsamamiento del cadáver para la eterna contemplación. Una especie de embalsamamiento express, después de 72 horas del supuesto último suspiro y de varias horas de caraqueño sol. Uno siempre ha creído que, para fines de preservación, el embalsamamiento se hace inmediatamente después del deceso. A uno lo asalta una legítima sospecha: el cuerpo ya estaba embalsamado. El cuándo y el dónde queda a libre criterio de cada quien… Seguramente vendrán nuevas mentiras, farsas y burlas. De toda clase, género y especie. Para consumo de desprevenidos y  adormecidos. Después de todo, ese siempre ha sido el modus operandi de este gobierno. O más bien, su modus jodiendi.

08-Marzo-2013.



Sunday, August 21, 2011

La zona de confort



Por Daniel Romero Pernalete


La rutina nos atornilla en nuestra zona de confort. Nos acuna la sensación de seguridad que ella proporciona. Vida y familia, trabajo y propiedades, parecen estar a buen resguardo en nuestra zona de confort. Ella establece los límites de nuestras actitudes y conductas. Nos aislamos del país para que sus estremecimientos no nos sacudan. Decidimos no ver, ni oír ni hablar para pasar desapercibidos. Casi que nos limitamos a vegetar.

Mientras nos movemos en la zona de confort, los riesgos sólo parecen existir para otros. Las amenazas quedan afuera. Los disparos que arrebatan vidas parecen sonar muy lejos de nuestra casa. Las expropiaciones y las invasiones afectan a los chivos grandes, no a los chivatos. La represión muerde a quienes tienen el hábito de pensar por cuenta propia y en voz alta. El trabajito que tenemos desde hace una década parece conjurar el desempleo… Ni la economía ni la política nos importan. La primera es asunto de expertos. La segunda es cosa de los políticos de oficio (y muchas veces sin formación). Asumimos que no tenemos vela en ese entierro. Que no recibimos invitación para esa fiesta.

En esa zona individual de confort se mueve una buena proporción de venezolanos. A ella nos ha empujado el gobierno a punta de zarpazos y gruñidos. Y también cierta dirigencia opositora, a punta de desatinos corregibles e injustificados bostezos. Optamos por encerrarnos, mudos e inmóviles, en nuestro refugio particular. Nos hacemos los muertos para que la fiera no nos ataque. Aunque si la bestia sigue ahí, frente a nosotros, se nos puede ir futuro y vida haciéndonos los muertos.

A los gobiernos de esqueleto y músculos totalitarios les conviene que cada quien permanezca encerrado en su zona de confort. Es más fácil rasgar mil hojas una a una que tratar de romper mil hojas juntas. Les interesa tenernos a cada uno en su jaula. Podrían someternos más fácilmente.

Pero cuando los gobiernos combinan su talante totalitario con una enciclopédica ineptitud, terminan ellos mismos por estrechar la zona de confort individual. Nos empieza a salpicar el país real. La zona de confort se va encogiendo, por ejemplo, cuando asesinan a la hija del vecino para robarle un BlackBerry. O cuando a punta de pistola nos dejan sin el vehículo que compramos con mucho esfuerzo o mayor paciencia. O cuando la empresa que nos da trabajo muere abatida por el fuego artillado del gobierno. O cuando se evapora la quincena al calor de la inflación más alta del mundo. O cuando no encontramos por ningún lado la medicina que nos estira la vida. O cuando un familiar agoniza a las puertas de un hospital que no funciona. O cuando se nos veja frente a la taquilla de cualquier ente oficial. O cuando nos imponen multas por un servicio que el gobierno se ha encargado de destruir… O cuando tantas cosas

La zona de confort se va haciendo cada vez más pequeña e incómoda. Y sólo van quedando dos opciones: ofrecer nuestro tobillo para que nos terminen de cerrar el grillete, o romper los muros de la zona de confort para ejercer nuestra ciudadanía. Para comprometernos con el cambio. Para juntar nuestro esfuerzo con el de otros y buscar inéditos senderos.

Organizaciones y personas de hechura democrática tenemos una tarea esencial: abrir las puertas para la participación ciudadana. Rescatar la dimensión social de la persona. Estimular la sinergia que produce el trabajo colectivo y coordinado... No es una cuestión de gestos ni de simbolismos. Es un asunto de supervivencia: de nosotros como ciudadanos y de Venezuela como República. Pura y simple defensa propia.


Twitter: @Romeropernalete

Sunday, July 17, 2011

El menú que otros preparan

Por Daniel Romero Pernalete

Los partidos políticos venezolanos cargan con la culpa de cualquier cosa. Se les acusa de pavimentar la vía que nos condujo a Chávez. De secuestrar el derecho de los ciudadanos a decidir. De pervertir la política. De espantar los sueños y ahuyentar a la gente. Casi todo el mundo se cree con derecho a lapidarlos. Se les enjuicia por los pecados que han cometido y por los que no. Es casi un deporte que se practica en cualquier medio. Despotricar de ellos como que da caché. La historia, sin embargo, ha ratificado una y otra vez que sin partidos políticos fuertes la democracia no pasa de ser una mera ficción.

Al emitir juicios contra los partidos políticos se comete con frecuencia un error de percepción. Se iguala el papel de las organizaciones partidistas con la actuación de algunos de sus dirigentes. Se confunde la torpeza del jinete con la naturaleza de la cabalgadura.

En efecto, muchos dirigentes de nuestros partidos han cometido errores. Errare humanum est. En no pocos casos, convirtieron a los partidos en casas de empeño. En centro de oscuras maniobras y sospechosas negociaciones. Han alejado al ciudadano común de la lucha partidista. Aquél termina refugiado en una mullida indiferencia, interrumpida apenas por un incendiario discurso de sobremesa, alguna pedrada intelectual por las redes sociales o una mentada de madre frente al televisor. Pero de allí no pasa. Uno termina deambulando plácidamente por su zona de confort.

El error de percepción conduce a un error de actitud. Cuando algún partido quiere lavarse la cara, se piensa que el agua y el jabón ya están contaminados. Cuando algún otro está rompiendo el cascarón, se supone que la criatura viene con deformaciones congénitas. Cuando una organización de la sociedad civil busca reactivar el entusiasmo por la política, se la ve como hechura de ilusos… Cualquier justificación parece buena para no comprometerse.

Que cuatro de cada diez venezolanos se abstenga en toda elección es síntoma de una fatal indiferencia. Y no es excusa el hecho de que en otros países suceda lo mismo. Dejamos que otros decidan por nosotros. Aunque la acción del gobierno nos afecte a todos. Nos montamos en un barco con capitán y carta de navegación que otros escogieron. Ya habrá tiempo de caerles a pedradas, pensamos. El país, mientras tanto, continúa su marcha indetenible hacia nadie sabe dónde.

En el interior de los sectores democráticos, el panorama no es menos gris. Todo el mundo clama por elecciones primarias para escoger candidatos a cualquier cargo. Hacemos gárgaras con la participación. Nos rebelamos contra las decisiones impuestas por los partidos políticos… Pero a la hora de manifestar nuestra voluntad, preferimos quedarnos en casa. Viendo el juego desde las tribunas. Y, por supuesto, cuestionando a los jugadores, a los mánagers y al árbitro. Argumentamos que votaremos por cualquiera que salga electo en las primarias. O nos abstenemos, que es más chic. O sea, nuevamente, dejamos la decisión a unos pocos. Al final, para las elecciones definitivas, asistiremos a un almuerzo en el que se sirve un menú que otros prepararon.

Hay dos tareas complementarias que partidos, organizaciones de la sociedad civil, y grupos organizados de electores tienen por delante: repensarse y fomentar la participación. Dotar a la política de una dimensión ética. Motivar a la gente a salir de la zona de confort. A practicar ciudadanía... El agua turbia de un proyecto atrabiliario, militarista y antidemocrático, está lamiendo los pies de todo el mundo. Esa agua descompuesta se ha llevado vidas, bienes, proyectos, futuro. Estamos obligados a achicar juntos. No queda de otra: o nos salvamos unidos o nos ahogamos de a uno. La indiferencia, en este caso, es una mala decisión.

Friday, July 01, 2011

¡Diputado, a tu curul!

Por Daniel Romero Pernalete

Se instalaron en sus curules hace apenas seis meses. Unos para seguir empujando al país hacia el barranco. Otros, con la intención de detener la marcha hacia la nada. Unos y otros se presentaron, sin medias tintas, como adalides de dos formas distintas de concebir el mundo. Apenas calentaban sus asientos cuando fueron alcanzados por la epidemia del eleccionismo. Sobreestimando en muchos casos su propio arraigo en las masas, brotaron las aspiraciones personales. Unos quieren ser alcaldes. Otros, gobernadores. Pocos, presidente. Casi la mitad de la Asamblea anda mirando hacia afuera. Confieso que me importan muy poco los afanes de la bancada oficialista, puesta allí por la voluntad de un hombre. Me preocupan los de esta acera, colocados allí por la decisión de la gente y contra los más oscuros pronósticos.

Recuerdo las crudas luchas y los difíciles acuerdos para conformar el line-up de la oposición para la Asamblea Nacional. El esfuerzo unitario permitió completar el cuadro. Y el 52% de los electores apostó por esa opción. Las mañas del gobierno hicieron que esa mayoría en la calle quedara en minoría puertas adentro. Pero una minoría bregadora. Una minoría en la que cada cual debió convencer a sus partidos y a sus electores para que concurrieran a votación y, además, pulsaran su opción. Una minoría, en promedio, mucho más calificada que la otra parte. A esa minoría la pusimos allí con muchas expectativas. Para contribuir con el rescate de la institucionalidad. Para frenar la grosera discrecionalidad del gobierno. Para revisar leyes inconstitucionales y promover otras necesarias… Para muchas cosas.

Pero resulta que ahora, sin aviso y sin protesto, nuestros diputados nos quieren dejar el pelero. Por su cuenta o mal aconsejados, abiertamente o en forma soterrada, con decisión o tímidamente, han manifestado sus aspiraciones para pelear por una alcaldía, una gobernación o la presidencia. Es una decisión que, como muchos, no suscribo. Ellos, aclaro, hacen uso de un legítimo derecho. Tan legítimo como el derecho a patalear que tenemos los electores.

Me preocupa el efecto desalentador que esta situación puede tener sobre un electorado tan esquivo como el nuestro. Un electorado que ayer salió a expresar su apoyo a quien creía que podría ser un buen legislador y hoy se entera de que su elegido ya no quiere seguir cumpliendo su tarea. Es como si, después de una penosa búsqueda, contratáramos a un plomero para que corrigiera una fuga de aguas blancas y al llegar a nuestra casa nos dijera que él prefiere arreglar el electrodoméstico que falleció con el último apagón. ¡Zapatero, a tus zapatos!, decían los abuelos cuando querían que alguien se concentrara en su tarea. ¡Diputado, a tu curul!, podríamos repetir hoy.

Pienso que, por otro lado, los conocimientos, habilidades y destrezas que debe tener un buen legislador son distintos de los que deben adornar a un buen alcalde, a un buen gobernador o a un buen presidente. No simpatizo con el toerismo. Con esa manía que tienen muchos dirigentes de creer que pueden servir para cualquier cosa. Como a mucha gente, no me convencen esos medicamentos que simultáneamente curan el dolor de espalda, bajan el colesterol, potencian la virilidad y evitan la caída del cabello.

La decisión de ciertos dirigentes de llevar la bandera en cualquier elección de cualquier nivel podría ser interpretada como una expresión de una ambición personal y/o de una debilidad de los partidos políticos que, obviando su responsabilidad de generar nuevos liderazgos, deben recurrir siempre al mismo comodín. Es como si un equipo de beisbol tuviera que recurrir siempre al mismo lanzador. Sin rotación ni relevo.

El país está en coma. La democracia se nos está evaporando. La gente no es tan ingenua como algunos creen. No podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores que nos condujeron a Chávez o que nos han impedido prescindir de sus servicios.

@Romeropernalete

Monday, January 17, 2011

Frente Sucrense en Defensa de la Constitución

Documento Fundacional

La Constitución es el conjunto de normas fundamentales que acuerda un pueblo como base para la convivencia social. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), fundamentada en los principios, morales y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, dispone que la República Bolivariana de Venezuela es un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que tiene como fines esenciales la defensa y desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad. Que es un Estado Federal Descentralizado y que el Gobierno será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables.

Para nadie es un secreto que el régimen actual se ha alejado, desde hace mucho tiempo, de estos principios fundamentales y constantemente pregona y trata de imponer, por todos los medios un modelo de sociedad que contradice el texto de nuestra Carta Magna, razón por la cual, como ciudadanos venezolanos y por mandato constitucional, debemos luchar por el restablecimiento de la efectiva vigencia de la Constitución, es decir, que estamos obligados a protegerla y defenderla (Art. 333 de la CRBV).

Hoy, cuando en el nuevo orden mundial se reclama mayor democracia, descentralización, modernización institucional y desarrollo económico sustentable, el régimen venezolano quiere imponer a los ciudadanos un sistema de supresión de las libertades civiles y públicas, aprovechando el control de los poderes públicos, haciendo caso omiso de los resultados de la Reforma Constitucional que fue rechazada categóricamente por los ciudadanos en el 2 de diciembre del 2007 y del último evento electoral del 26 de septiembre de 2010.

Este gobierno que se inició en 1999, tiene las siguientes características:

a) Desconocimiento absoluto del principio de separación de los Poderes Públicos, garantes del control y equilibrio que debe existir en una sociedad democrática (Art. 136 CRBV).

b) Implantación de un Estado, en el que el Presidente es Autoridad Única de la República, lo cual está en completa contradicción con los principios fundamentales de la Constitución (Art. 2,3 y 4 CRBV).

c) Excesivo centralismo, contrario a la descentralización político-administrativa contemplada en el artículo 16 de la CRBV.
d) Tutelaje de la participación ciudadana desde el propio poder central que asfixia el espíritu innovador y creativo de los actores políticos y movimientos sociales y atenta contra el espíritu y propósito de los artículos 62,67 y 70 de la CRBV.

e) Existencia de un Poder ciudadano, ejercido por el Consejo Moral Republicano, la Defensoría del Pueblo, La Fiscalía General y la Contraloría General de la Republica, que atenta contra la ética pública y la moral administrativa por permitir la intromisión en sus funciones del Poder Ejecutivo, menoscabando el ejercicio de sus atribuciones como lo establece el artículo 274 de la CRBV.

f) Un Poder Judicial sometido a la voluntad del Poder Ejecutivo que cercena a los Magistrados y Jueces de la República su carácter de imparcialidad e independencia (Art. 254 y 256 de la CRBV).

g) Hegemonía comunicacional oficial y una legislación que vulnera la libertad de expresión y de prensa consagrada en la Artículos. 57 y 59 de la CRBV.

h) Intromisión del Poder Ejecutivo en el Poder Electoral lo que facilita abiertamente el ventajismo oficial sobre el resto de las fuerzas políticas, lo cual es violatorio de los artículos 293 y 294 de la CRBV.

i) Deterioro progresivo de la Fuerza Armada Nacional mediante la politización de la misma y la instauración de una élite militar alejada de la institucionalidad democrática, prevista en el artículo 328 de la CRBV.

j) Indiscriminada ola de confiscaciones que atenta contra el derecho a la propiedad privada y la iniciativa individual, lo cual atenta contra el espíritu y propósito de los artículos 112 y 115 de la CRBV.

k) Alarmante inseguridad, de la integridad física y de los bienes de las personas, producto de la falta de políticas públicaspara detener este flagelo social, la cual es violatorio del artículo 55 de la CRBV.

l) Vinculación con centros foráneos, afines a gobiernos autoritarios, dictatoriales y/o terroristas, lo cual constituye una violación flagrante al Preámbulo y artículo 1 de la CRBV.

m) La designación de funcionarios de los poderes públicos sin cumplir con los requisitos y procedimientos establecidos en la Carta Magna.

Ante esta situación planteada, las fuerzas representativas de nuestra entidad federal hemos decidido presentar públicamente el FRENTE SUCRENSE POR LA DEFENSA DE LA CONSTITUCIÓN, con la finalidad de aglutinar a todos los ciudadanos para cumplir con el deber de proteger y defender el Estado Social de Derecho y de Justicia, contemplado en nuestro texto constitucional.

Nos hemos planteado, además, encarar el presente con la visión y la perspectiva de un futuro promisorio en el que reine la paz, la concordia y la reconciliación entre sus moradores, en el marco de un clima de respeto, justicia, libertad y convivencia democrática, que haga posible el bienestar, el progreso y la prosperidad de todos los conciudadanos.

En tal sentido, nuestros esfuerzos están orientados a contribuir en la construcción de:

1) Un país de libertad y democracia, cuyo gobierno sea efectivamente democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables, con un profundo respeto por el derecho de las minorías y de la libertad de expresión.

2) Una sociedad con igualdad de oportunidades y acceso equitativo a los servicios sociales necesarios para progresar y tener una vida digna.

3) Un sistema de protección integral óptimo que garantice la salud, vivienda, educación, acceso al empleo y pensiones que proporcione una existencia digna y decorosa que garantice la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

4) Un Estado eficiente creado y sustentado por la sociedad que fortalezca la democracia de partidos y la división e independencia de los poderes públicos.

5) Una administración pública organizada con base en el principio de descentralización para situar cada gestión en la instancia más cercana a los ciudadanos

6) Un poder legislativo que sancione instrumentos justos y en consonancia con las necesidades de los ciudadanos y ejerza su potestad contralora sobre las demás instancias del Estado.

7) Un sistema de justicia independiente que garantice la equidad en la aplicación de las leyes y genere la justicia necesaria para la seguridad de bienes y personas.

8) Un aparato productivo adaptado a los tiempos de la globalización que sea capaz de generar los bienes y servicios que demanda la población, y que garantice empleo estable para la población trabajadora.

9) Un sistema de educación integral de calidad. Garantías para acceder y permanecer en él, para así alcanzar las metas de desarrollo humano y superar la pobreza.

10) Una política justa y activa de gasto social que mejore la eficiencia del accionar público mediante transferencias sociales que eleven y sustenten el alcance y penetración de los programas públicos y privados de apoyo social para la prosperidad y la inclusión.

11) Una Fuerza Armada Nacional institucional orientada a la integridad, la independencia, la soberanía y el desarrollo de la Nación.

En Cumaná a los 15 días del mes de Enero del año 2011.